Y llegaron los sueños y la vida se les mostró más amable. Empezaban a olvidarse de las penas de otros tiempos y contemplar fascinados como se abrían ante ellos nuevos senderos luminosos (jajajajajajaaa ¿a qué te ha recordado esto? ;P)
Miraban hacia atrás y sentían que llevaban mucho tiempo juntos, ¿toda una vida?. Para el resto del mundo sólo habían pasado cuatro meses, en su mundo una vida. Eran innumerables los recuerdos bonitos. Los momentos mágicos que habían compartido les habían llenado tanto que sentían que siempre había sido así. Apenas hubieron malos momentos porque supieron comprenderse y darse amor. Habían conseguido entenderse sólo con mirarse. Ambos sabían lo que el otro pensaba apenas un segundo después de que el pensamiento asomara a sus ojos. No hacían falta las palabras. Sentían que estaban mucho más allá de lo que estaban sus cuerpos. Les fascinaba.
Y el tiempo pasaba y les encantaba estar juntos. Querían estar juntos y juntos se sentían felices. Soñaban con seguir recorriendo aquellos senderos, descubriendo paisajes y dejándose sorprender por todo lo desconocido que les rodeaba. Confiaban en que juntos las cosas, fueran como fuesen serían bellas. Tenían ganas de aprender juntos. De crecer. De sorprenderse. De hacer que la vida del otro fuera más bonita cada día. Querían seguir haciendo fuerte aquella unión que iniciaron las meigas...realmente se querían...todo lo demás vendría sólo como había pasado entre ellos desde el primer momento.
Era la magia de los sueños que se hacen realidad...
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