martes, 6 de enero de 2015

Y ¿por qué supe que había comenzado la magia?

Aquel día, un día cualquiera, algo diferente llamó mi atención. Alguien llamó mi atención. Primero fué su sonrisa y el color de un atardecer en un playa. Después su mirada en la que pude intuir algo especial, ¿quizás un alma semejante a la mía?. Le miré y era él, silencioso, lejano, sonriente, tranquilo. Yo simplemente estaba. Y el tiempo pasó...

Y llegó un día en que él dió un paso y se acercó a mi. Y me preguntó mi nombre y me lanzó un beso y me habló de él. Y yo, fascinada y expectante, le dejé situarse a mi lado, cauta aunque sintiendo que ese alguien a quien intuía podía hacer que mi camino se volviera bello y armonioso. Después, muy poco tiempo después, una mano en el corazón comenzó a escribir nuestra historia...

Y de nuevo, el tiempo pasó...

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